Llegará San Martín
En realidad, no debería andar traspuesto estos dias. Ni manosear tanto el recuerdo que mancha las manos. Ni dedicarte una línea ni su sonido en el teclado.
Pero supongo que esa es la diferencia, el espacio entre ambos, lo singular y al final remarcable de estas manos que, por fin, te ponen un fin.
Siempre me pareció repugnante la idea del olvido y de la transformación.
Pasan tantas personas por la vida que es imposible que todas permanezcan para siempre.. Cuando llega la despedida, sea por distancia o por corazones que se rompen, el intentar obviar los dias anteriores, el forzar el corazón para quedarse sólo con lo malo, el crear un enemigo en la cara que antes se amó, siempre me resultó imposible.
A tí, que te quité cuatro años a cambio de otros mios, a tí que tanto te quise y por quien alcancé rincones de mí mismo que no conocía.
A tí que te puse un nombre nuevo que ahora usas como bandera, a tí que me enseñaste el valor del perdón, en tu dirección y en la mía.
Tú ahora me demuestras que tal vez perdí el tiempo guardándote, como tus fotos, en un rincón intocable lleno de respeto, buenos recuerdos y defensa a ultranza de tu imagen.
Ahora que te pongo todos los puntos como finales, te puedo decir las cosas que nunca oirás y que por no habérmelas oido a mí mismo llegué a guardar demasiado bien.
Que me sorprendió nuestro adiós, que nunca creí que llegaría a pronunciar, porque hasta tí pensé que todo era caduco.
Que no sabes el escozor que dejó el perdón en tu sombra, y el esfuerzo de corazón que por tí hice en presencia de compañias nada deseables.
Que jamás me perdoné por tu herida, y ahora veo que la resolviste con las mismas armas, pero mas afiladas.
Que la persona en la que te has convertido está tan lejos de aquella chica en el desván que sólo conservas el mismo nombre.
Cuando algo así pasa, siempre tiendo a dar el beneficio de la duda, en pensar que tal vez sea yo el que está equivocado.
Pero ahora sé que contigo no. No, contigo no.
Si a dia de hoy consevo cerca a todas las personas a las que amé -y a las que me amaron- , tal vez hice algo bueno.
Si puedo contar amigos antiguos.
Si puedo sentirme acompañado.
Si puedo poner una mano en el fuego.
Es que entonces no me estaba equivocando. Excepto contigo.
Llenos hasta ahora mis puntos de miles de "hasta luegos", hoy me permito gastar uno de mis primeros "adios" como un símblo, una señal, los créditos de una película que nunca volveré a ver, un adios limpio y sin recuerdo, tu adios.
Como pocas veces, la consciencia tranquila.
La que tú me has regalado con tu traición, a mí y a tí misma.
No te deseo nada bueno ni malo, ni un reencuentro, ni te considero tiempo perdido ni ganado, ni la mejor ni la peor.
Es sólo que le escribo a alguien que ya no existe, aunque se llame igual.
Me equivoqué - y pido disculpas- en la última frase con la que contesté tus insultos sin motivo en un SMS.
"Arrieritos somos y en el camino nos encontraremos"
Ni mucho menos!! Mi última frase para tí es esta:
"A todo cerdo le llega.."
ADIOS.





zarza-de-arena dijo
Impresionante adiós...... Duele más la indiferencia, pero.
Saludos.
2 Abril 2008 | 05:54 PM